Esta playa hace pocos años era un arenal bastante desconocido, excepto para los habitantes de Ribadesella. La playa es peligrosa para bañarse, y no había más que un bar. Tampoco queda muy a mano, así que aparte de los surfistas y algunos frikis de la geología, no estaba habitada.

Era una maravilla.

La cosa ha cambiado ya, cada vez hay más gente. En verano demasiada.

La vegetación está desapareciendo, porque no se respetan los caminos que se hicieron cuando empezó a ir la gente en masa, así que ahora han cercado las dunas para ver si se regenera, y también se han hecho algunas actuaciones para erradicar plantas invasoras. Eso lo podéis ver en la web del Jardín Botánico Atlántico.

dsc_0169

dsc_0172

Ombligo de venus

dsc_0180

Umbilicus veneris (Es la misma)

dsc_0171

Como véis, es original tener en el mismo arenal un talud de tierra arcillosa y varios manantiales de agua dulce, así que hay vegetación propia de las dunas costeras y también de bosque.

dsc_0212

Adiantum capillus- veneris

(Vaya con Venus, ya teníamos el ombligo y ahora nos enseña el pelo)

dsc_0249

Euphorbia

dsc_0251

Euphorbia paralias

dsc_0186 dsc_0187 dsc_0195 dsc_0196dsc_0253 dsc_0218

Nos encantan sus hierbas peinadas con la raya al lado.

Para los amantes de la geología sigue siendo un lugar especial, con muchas cosas que ver.

dsc_0204 dsc_0205

La zona está protegida y catalogada como Monumento Natural desde diciembre de 2001 y como PIG (Punto de Interés Geológico, que no cerdo británico) por el Instituto Geológico y Minero de España.

Recomendamos el resto del año para pasear por ella. Son 37 hectáreas por las que pasear que no están nada mal.

Y si se tiene un miedo atroz a que le llueva a uno encima, hay una webcam instalada delante donde podemos curiosear el tiempo que hace a diario. Sea uno paseante o surfero.

Aquí les dejamos el enlace.

 

dsc_0254