El Jardín Botánico de Gijón es de creación relativamente reciente; la primera fase abrió la puerta en abril de 2003, pero afortunadamente tiene dos espacios más antiguos que, para nosotras, son los que le dan entidad y belleza: la Carbayera de Tragamón y el Jardín de la Isla.

Carbayera de Tragamón

Carbayera de Tragamón

De ella hablamos en una entrada distinta:

http://unamacetabasta.com/carbayera-del-tragamon/

el jardin de la isla

El jardín de la Isla

La primera está declarada Monumento Natural, y es lo que queda del bosque que cubría originalmente esta región; son castaños -cada vez menos- y robles centenarios; el suelo cubierto por prímulas, scillas y orquídeas cuando no las siegan; y un aire de serenidad que sólo se consigue con árboles de esa edad y tamaño. Es una maravilla que no entendemos bien por qué se sigue maltratando con siegas intempestivas (Opinamos que apenas habría de cortarse la hierba una o dos veces al año, como las praderas tradicionales, para dejar que se resiembre la flora original), fiestas multitudinarias (Imaginad los miles de pies pisoteando esa magia), incluso atravesarla con una carretera, dejándola dividida, una parte dentro del Jardín Botánico y otra fuera.

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Plátanos contra camelias

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Cedro en el Jardín de La Isla

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Hotel para insectos

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Helleborus Orientalis

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La Caseta de Baños. Jardín de la Isla

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Cyathea

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El Jardín de la Isla también está dentro del Jardín Botánico, y es un espacio de más de 150 años, de estilo romántico, que también aporta madurez al conjunto.

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Magnolia

Magnolia

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