Pues aquí tenemos la misma maceta en marzo, hecha un asco después de pasar el invierno como buenamente pudo. Como véis, no queda ni asomo de flores y la vegetación está bastante chunga.

Para ver el post previo de esta maceta, haced click aquí: Maceta 3

Lo primero que vamos a hacer es eliminar toda cosa muerta o agonizante que encontremos, para examinar bien los daños.

Después repasaremos las cañas y alambres que sujetan la fucsia que pusimos en forma de arbolito, de manera que quede recta y bien sujeta. Una vez esté todo en orden, vamos a podar la planta para volver a darle su forma de antes, pensando que donde cortemos es donde va a brotar, y retirando todos los brotes que estén donde no interese.

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Retiramos la capa más superficial de tierra, removiendo un poco la que queda sin dañar las raíces, y rellenamos con una capa buena de mantillo. Si no fuéramos tan ecológicas, echaríamos un poco de abono químico, pero nuestras convicciones nos lo impiden. La maceta se va a tener que aguantar.

En realidad, sabemos que el abono químico no es bueno para la tierra, y el mantillo sí, así que preferimos alimentar a la tierra.

A largo plazo es mejor para las plantas que viven en ella, aunque si abonáis, aparentemente es mejor porque las plantas tienen un crecimiento rápido y espectacular, pero en nuestra experiencia tienen una vida más corta.

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Ya sólo queda nivelar bien la tierra y colocar todo de manera que parezca que por ahí no pasó nadie. Regar bien y dejarla que prospere a su aire.

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