Para hacer esta receta sólo se necesitan membrillos y azúcar. Los membrillos ahora son fáciles de encontrar, pero daos prisa porque duran poco. Lo bueno es que el dulce (También se llama “carne de membrillo”, pero ese nombre es un poco raro) dura hasta que haya de nuevo membrillos, el año que viene -Si no os lo coméis, que es difícil-.

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  1. Cocer los membrillos pelados y sin corazón en un poco de agua hasta que estén blandos. Tardan bastante, así que lo podéis hacer en una olla exprés.
  2. Pasar la pulpa por un pasapurés si os gusta muy suave, sin trozos. Creemos que es mejor no hacerlo para que se note que os lo habéis currado y no es comprado.
  3. Pesar la pulpa o calcular a ojo, y añadir aproximadamente la misma cantidad de azúcar. Poner al fuego otra vez y calentar. Cuidado, que es muy fácil que se pegue. A nosotras siempre se nos pega, así que usad una cacerola vieja. Mucho cuidado que cuando hierve puede saltar y quemaros.
  4. Remover y remover hasta que esté espeso. Si no lo dejís mucho no pasa nada, os saldrá mermelada, que está muy rica pero no es sólida, no se puede cortar con cuchillo. Cuanto más lo dejéis, más espesa. Sin quemarlo.
  5. Guardarlo en cajas de lata (Lo tradicional) o en cacharros de plástico.dsc_0396

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