El ruibarbo (Rheum rhaponticum) es una planta perenne, no una fruta, aunque se come siempre en postres, porque es muy ácido  de sabor si no se le añade azúcar. Se parece más al cardo, espárrago o alcachofa. Igual que ellos, en invierno desaparece y no empieza a brotar del suelo hasta que los días se alargan y empiezan a calentarse.

Como planta es preciosa, tiene unas hojas enormes (Cuidado, no se comen; sólo el tallo), aunque para plantarlo hay que tener sitio: ocupa aproximadamente un metro cuadrado cada planta. Por lo demás, es muy duro, crece con mucha facilidad y sólo pide riego constante mientras tiene vegetación.

 

Ingredientes para el postre:

 

  • 500 g. de ruibarbo (Sólo tallos)
  • 75 g. de azúcar moreno

 

Para la masa crujiente:

  • 175 g. de harina
  • 75 g. de mantequilla
  • 50 g. de azúcar moreno
  • canela

 

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Lavar bien los tallos de ruibarbo, y partirlos en trozos de unos dos centímetros, uniformes. Ponerlos en una fuente que se pueda meter al horno, de manera que cubran todo el fondo en una capa del mismo grosor. Espolvorear con el azúcar y la canela.DSC_0393 DSC_0414

Tamizar la harina, añadir el azúcar y mezclar con la mantequilla haciendo como pelotillas hasta que quede todo como si fuera arena húmeda. Si hace falta porque quede muy seco, añadir unas gotas de agua.

Extender por encima del ruibarbo preparado y meter en el horno a 180º unos 30 min., hasta que esté la superficie dorada y el ruibarbo hierva y parezca mermelada; suele rebosar un poco por encima de la masa.

Lo clásico es servirlo con crema pastelera o unas natillas, pero también se admite nata montada , yogur griego o helado.