Entendemos el jardín como una conexión entre la naturaleza y la civilización.

Entendemos el amor a un jardín o a un huerto como respeto por lo natural.

Entendemos también que no se puede luchar contra la naturaleza.

Por eso no entendemos porqué los parques están tan manipulados o porqué de repente solo nos gusta el césped perfecto y el minimalismo. O cómo es posible que los premios de paisajismo internacionales los ganen arquitectos de espacios públicos. Tampoco entendemos que los ganen con ese césped que, al cortarlo, no huele al delicioso olor de la hierba. Más bien huele al nitrógeno que viene de la manita con el abono.

Un jardinero es un paisajista. Y el suelo es su lienzo.

Nuestro lienzo

Nuestro lienzo

Visualizad una reunión con vuestros amigos, una tarde soleada y esa extensión uniforme y perfecta de césped (la que decimos que no huele).

Entendemos que lo que experimentamos al ver eso es prácticamente nada. O nada en comparación al sentimiento que nos evoca un bosque, un acantilado o un prado florido.

¿Desde cuándo la maleza es una mala_belleza? ¿No parece que se debe más bien a la afición del hombre por intentar controlar la naturaleza?

Entendemos que lo natural tiene una compatibilidad TOTAL con la estética.

Nuestras directrices para el paisaje siguen a Gilles Clément, y nos gustan paisajistas como Piet Oudolf, Thomas Rainer o Keith Wiley, amantes todos del lado “salvaje” o “natural” del paisajismo.

Como veremos, no es el más fácil ni el más barato.

Si estás de acuerdo, sigue con nosotros.

Si no, vuelve a la jardinería de los SS XV-XVI-XVIII-XIX. Es una preciosidad. Sobre todo si eres el dueño de Versalles o Aranjuez.

También tienes la opción minimalista de los SS XX y XXI. ¿Eres dueño de alguna escultura de Moore o Chillida? Por contemplar algo…